HOME
WORKS
CRITICS
C.V.
CONTACT INFO

...Back    

 
El esfuerzo y el placer de la memoria.

Giovanni Barberini.

Quelle fête immense de les caresser,
ces endroits délicieux du corps humain!
Fête à mourir sans plainte après !

Th. Mann, Der Zauberberg


El esfuerzo y el placer...¡y que placer! Es el placer del esfuerzo dulce y lento para recobrar lo que somos, íntimamente, constitutivamente, en esencia. Es el placer de quien ha sido prisionero y ahora es de nuevo libre, preparado para retomar la búsqueda allí donde la había dejado, ahora de nuevo consciente de su propia historia y de un destino. Y la perdida de uno mismo y el olvido han sido vividos tan profundamente como para necesitar un largo y paciente trabajo de reconocimiento de los propios lugares para que estos, poco a poco, puedan reaparecer en la conciencia y hacernos reconocer por lo que somos.

Somos amantes del hombre y de la mujer, de cuerpos y corazones palpitantes, vitales y sinceros; somos amantes y amigos de la humanidad, que sigue conmoviendo y excitando nuestra percepción; amantes de las formas, de los rostros, de las curvas y de los colores en los cuales reconocemos la más alta belleza, una belleza tierna y terrenal, fruto de la potencia de la naturaleza y del esfuerzo de la cultura; una belleza a la que podemos por fin entregarnos, repletos de felicidad y de "joie de vivre", la que pintó en los cuerpos Matisse en 1905 y que ha inaugurado ese continuo tormento de luz y complicaciones que es el arte moderno.

He aquí porque el esfuerzo de esta investigación evoca un placer profundo, aún más profundo... ¡pero que esfuerzo! Y lo que alcanzamos no es ya la visión originaria y juvenil del rostro y del cuerpo - esa ya no nos pertenece a la fuerza - sino una visión surcada por el esfuerzo de la memoria, que tiende sobre rostros y cuerpos el retículo florido de la experiencia que hemos vivido, y a través de este retículo rostros y cuerpos tratan de volver de nuevo a nosotros, a nosotros que los hemos amado y queremos amarlos aún y aún más, si es posible.

Habíamos olvidado nuestra humanidad, y la memoria nos la devuelve. Y cuánto amor en este don de la memoria, cuánta gracia, esta sí verdadera gracia, gratuidad del don de la memoria: de hombre a hombre, de mujer a mujer, cada uno consigo mismo y a través de sí mismo, celebrando el juego y la alegría, la amistad consigo mismo y con el otro, reencontrada armonía casi griega en la aurora de la modernidad.

Conozco tan bien a Maurizio, hemos compartido tales experiencias, como para poder hablar usando el plural : "nosotros", en vez de "él". Y sin embargo aquí emerge su personalísima capacidad de hacer visible, con el signo y la búsqueda gráfica y pictórica, el sentido de aquellas experiencias, más que a través de mil palabras, como sólo consiguen hacer los artistas que no conceden nada a la vanidad y que hacen de su propio trabajo la expresión de una incesante búsqueda interior, dispuestos a transformar continuamente el cómo y el porqué de su hacer, adecuándolo a la metamorfosis de la conciencia. Desde las numerosas revoluciones del pensamiento que lo han atravesado y que le han llevado a menudo a tomas de posiciones radicales respecto al saber y a la vida, Maurizio ha conseguido participar en la reencontrada fiesta de la propia identidad civil, consciente de que la pintura y las elaboraciones digitales de la pintura presentes en esta exposición son una muestra de civilización y de humanidad que él testimonia con inteligencia y pasión. Consciente también, otra vez con palabras de Hans Castorp de que " ... l’amour pour lui, pour le corps humain, c'est de même un intérêt extrêmement humanitaire et une puissance plus éducative que toute la pédagogie du monde".

...Back